AÑO CERO

Esperó hasta dormirse y soñó con otra navidad. Una navidad negra. De cielos oscuros y suelos cubiertos de ceniza. Una navidad de rostros consumidos tras las máscaras de gas. Una en la que los Reyes Magos traían carbón a los niños buenos y se llevaban a los malos.

Se despertó pronto y corrió escaleras abajo desembarazándose de la inquietud. Sus padres estaban junto a los regalos. Por primera vez reparó en las arrugas de mamá. No era tan guapa. En los ojos cansados de papá. No era tan fuerte. Quizá no había sido un sueño. Quizá era un rápido vistazo a algo que se acercaba.

Miguel Montañés – redonda@somosredonda.com